EVOLUCIÓN DEL CASTELLANO

LITERATURA NEOCLÁSICA ESPAÑOLA

Marco histórico y cultural.
El siglo XVIII fue el siglo de la Ilustración.

Fue este un movimiento transformador que hizo de la razón el instrumento fundamental para el acceso al conocimiento verdadero de las cosas. A esto hay que añadir que se trató de una corriente de pensamiento profundamente optimista que persiguió la felicidad y el bienestar de la humanidad, dos estados a los que abocaría el progreso constante del mundo. Para impulsar esa transformación los ilustrados creyeron necesario llevar a cabo una adecuada labor educativa de los ciudadanos, que trabajara en favor de su libertad.
Características de la literatura neoclásica
En primer lugar, hay que señalar que la literatura del XVIII ―como todo el arte neoclásico― debía estar regida por la razón, como no podía ser menos en el Siglo de las Luces. Por otro lado, perseguía un fin didáctico-moral, lo que no excluye el deseo de agradar y conmover al público; en definitiva, el arte debía ser una síntesis total entre lo útil y lo bello. Ello propició que en muchas de las obras neoclásicas se percibiera una clara actitud crítica frente a la sociedad de la época. Por ello determinados grupos sociales como la nobleza de viejo cuño o la iglesia serán el blanco de las sátiras, así como ciertas costumbres de la sociedad española del momento ―no olvidemos que toda la actividad intelectual de los pensadores del XVIII está dominada por una preocupación fundamental: la consecución de la felicidad de los ciudadanos―. Esto hizo, por ejemplo, que la poesía se preocupara sobre todo de asuntos universales y dejara de lado lo meramente subjetivo, íntimo y emotivo. Y esto mismo también explica que fuera el ENSAYO el género más cultivado del momento. Además, todo creador debía someterse a una normativa estricta que regulaba cada tipo de composición, normativa recogida en obras como la Poética de Luzán. Por este motivo el teatro del momento reniega de la anarquía barroca de Lope y vuelve a la normativa aristotélica al proclamar la necesidad de respetar las famosas tres unidades: tiempo, acción y espacio. En lo estilístico se va a propugnar la sencillez y la claridad, además de la verosimilitud ―todos los hechos sucedidos debían ser posibles, por lo que se omitía lo insólito y anormal―.
Aspectos políticos y económicos en la España de esta época: El siglo empieza con la Guerra de Sucesión y un cambio de dinastía: llegan los Borbones a España y con ellos, una política absolutista y un fuerte centralismo. Tras la muerte del déspota ilustrado Carlos III, ocurre la Revolución Francesa que traerá a España nuevos pensamientos ilustrados. Aunque no se registraron grandes cambios desde el Régimen Señorial, se intentó reformar las leyes que regían la agricultura, el comercio y la industria en las que se intentó la liberalización.
Aspectos socioculturales. En esta etapa la mayoría de la población era analfabeta. Además, la universidad no se dejó influir por las nuevas corrientes científicas. Sólo algunos defendían “a razón como fundamento, la experiencia como método y la utilidad como finalidad”. Estas personas se reunían en tertulias y academias para difundir y discutir la ilustración, se llamaron novatores. El periodismo tenía una difusión reducida que se dedicaba a la crítica literaria política y social, en informar y en la divulgación científica. Pero lo fundamental, fue el inicio da la prensa literaria y el periodismo científico. La aparición de los periódicos fue paralela a la creación de museos, academias y otras instituciones, como por ejemplo, la RAE o el Museo del Prado. Se considera a los escritores griegos y latinos como modelos a imitar. Es un retorno a los clásicos grecolatinos; ese es el origen de la palabra Neoclasicismo. El Neoclasicismo da preferencia a la razón frente a los sentimientos, impone reglas a las que se deben ajustar las obras literarias. Como consecuencia de lo anterior se abandonó bastante la producción lírica. Se rechaza lo imaginativo y lo fantástico, ya que no se escribía para entretener, sino para educar. La literatura neoclásica tiene un marcado carácter crítico, didáctico y moralizador. Se pueden distinguir tres etapas o movimientos estéticos que se suceden en el siglo XVIII:
• Reacción contra el Barroco. En la primera mitad del siglo se deja notar la influencia del Neoclasicismo francés. La producción literaria es escasa. Predomina el ensayo y la crítica. Como autores destacan Fray Benito Jerónimo Feijoo y Francisco Isla.
• Triunfo del Neoclasicismo. Los escritores aceptan plenamente las normas neoclásicas y la literatura se somete al imperio de la razón. La producción literaria es escasa: apenas se escriben novelas, la poesía no ofrece ningún interés y muy pocas obras de teatro tuvieron éxito. Esta etapa ocupa desde mediados del siglo hasta las últimas décadas. Autores importantes de esta etapa fueron José Cadalso, Gaspar Melchor de Jovellanos, Juan Meléndez Valdés, Leandro Fernández de Moratín, Félix María Samaniego y Tomás de Iriarte.
• Prerromanticismo. A finales de siglo comienza un movimiento de rechazo hacia las rígidas normas neoclásicas que traerá a principios del siglo XIX el Romanticismo. Nicasio Álvarez Cienfuegos, Manuel José Quintana y Alberto Lista son representantes de esta etapa.

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La poesía neoclásica
Por considerarse de mal gusto expresar sentimientos, los poetas de este movimiento adoptan dos temas: el bucólico o pastoril y la fábula.
• Poesía bucólica o pastoril En este tipo de poesía se ensalza la naturaleza. Destaca Juan Meléndez Valdés.
• Juan Meléndez Valdés Nació en 1754 en Extremadura y cursó sus estudios en Salamanca, donde fue catedrático de Humanidades. Conoció a Cadalso y a Jovellanos quienes pusieron a su alcance las ideas ilustradas e hicieron de guía en su labor de escritor. Colaboró con el gobierno de José Bonaparte, por lo que se tuvo que exiliar a Francia tras la guerra de la Independencia. Murió en Francia en 1817. Aunque no fue original en sus temas, sabe dar a sus versos un ritmo alegre y suelto. Destacó con obras de tema amoroso en las que ensalza la vida bucólica. Es el autor de una égloga (poema de tipo amoroso puesto en boca de pastores) titulada Batido, nombre que utilizó el poeta como seudónimo.
Rosana en los fuegos A continuación puedes leer un fragmento de un romance de ambiente pastoril. Zagalas y pastores salen a encender las hogueras de Pascua. Esto sirve al poeta para hacer un juego de imágenes con el fuego de las hogueras y el fuego del amor. Del sol llevaba la lumbre, y la alegría del alba, en sus celestiales ojos la hermosísima Rosana, una noche que a los fuegos salió, la fiesta de Pascua, para abrasar todo el valle en mil amorosas ansias. Por doquiera que camina lleva tras sí la mañana, y donde se vuelve rinde la libertad de mil almas. El céfiro la acaricia y mansamente la halaga, los Amores la rodean y las Gracias la acompañan. Y ella, así como en el valle descuella la altiva palma cuando sus verdes pimpollos hasta las nubes levanta, o cual vid de fruto llena que con el olmo se abraza y sus vástagos extiende al arbitrio de las ramas; así entre sus compañeras el nevado cuello alza, sobresaliendo entre todas cual fresca rosa entre zarzas.
• La fábula En el siglo XVIII también se cultivó la fábula con el objetivo de ofrecer al lector consejos y enseñanzas morales puestas en boca de animales. Grandes fabulistas fueron Iriarte y Samaniego.
• Tomás de Iriarte Nació en La Orotava (Tenerife) en 1750 y murió en Madrid en 1791. Fue traductor de la primera secretaría de Estado y archivero del Supremo Consejo de la Guerra. Además de las fábulas literarias escribió muchas otras obras e hizo bastantes traducciones del francés. También fue compositor. Utiliza sus fábulas para dictar normas que logren un buen estilo literario.
El burro flautista Es famosa su fábula titulada El burro flautista. Un burro se acerca a una flauta y, al olerla, ésta suena, lo que hace pensar al animal que sabe tocarla; entonces el autor saca la moraleja: sin reglas del arte, el que acierta en algo, acierta por casualidad. Sin reglas de arte, el que en algo acierta, acierta por casualidad. Esta fabulilla, salga bien o mal, me ha ocurrido ahora por casualidad. Cerca de unos prados que hay en mi lugar, pasaba un Borrico por casualidad. Una flauta en ellos halló, que un zagal se dejó olvidada por casualidad. Acercóse a olerla el dicho animal, y dio un resoplido por casualidad. En la flauta el aire se hubo de colar, y sonó la flauta por casualidad. "¡Oh! -dijo el Borrico-: ¡Qué bien sé tocar! ¡Y dirán que es mala la música asnal!" Sin reglas del arte, borriquitos hay que una vez aciertan por casualidad.
• Félix María Samaniego Nació en Laguardia (Álava) en 1745 y murió en el mismo pueblo en 1801. Estudió en Valladolid y viajó por Francia, cuya influencia se advierte en la única obra por la que lo conocemos: las Fábulas morales, 157 fábulas distribuidas en 9 libros, escritas para los alumnos del seminario de Vergara. Samaniego ridiculiza los defectos humanos en sus fábulas, imitando a los grandes fabulistas Fedro, Esopo y La Fontaine. Aunque las fábulas de Samaniego están escritas en verso, su carácter es prosaico, dados los asuntos que trata y su finalidad didáctica.
La Cigarra y la Hormiga Una de las más famosas fábulas de Samaniego. Está escrita en heptasílabos. Pero vea el lector a la cigarra como un personaje y no se juzgue al animal por estos hechos; pues en el campo nunca pediría comida a la hormiga cuyos gustos alimenticios no comparte.
Cantando la Cigarra pasó el verano entero, sin hacer provisiones allá para el invierno; los fríos la obligaron a guardar el silencio y a acogerse al abrigo de su estrecho aposento. Viose desproveída del preciso sustento: sin mosca, sin gusano, de atención y respeto le dijo: "Doña hormiga, pues que en vuestro granero sobran las provisiones para vuestro alimento, prestad alguna cosa con que viva este invierno esta triste Cigarra, que, alegre en otro tiempo, nunca conoció el daño, nunca supo temerlo. No dudéis en prestarme; que fielmente prometo pagaros con ganancias, por el nombre que tengo." La codiciosa Hormiga respondió con denuedo, ocultando a la espalda las llaves del granero: "¡Yo prestar lo que gano con un trabajo inmenso! dime, pues, holgazana, ¿qué has hecho en el buen tiempo?" "Yo, dijo la Cigarra, a todo pasajero cantaba alegremente, sin cesar ni un momento." "¡Hola!, ¿conque cantabas cuando yo andaba al remo? Pues ahora que yo como, baila, pese a tu cuerpo."

La prosa en el Neoclasicismo• Reacción contra el Barroco Durante la primera mitad del siglo se produce la reacción contra el Barroco y la toma de contacto con los movimientos neoclásicos franceses. La producción literaria es escasa y predomina la prosa en forma de crítica y ensayo.
• Fray Benito Jerónimo Feijoo El Padre Feijoo nació en Orense en 1676 y vivió casi siempre en Oviedo donde fue catedrático de Teología. Fue monje benedictino y se dedicó al estudio y a la enseñanza. Su obra es fundamentalmente didáctica, ya que está encaminada a poner de manifiesto la verdad y atacar el error. De acuerdo con el espíritu ilustrado de la época, se propuso enseñar al pueblo y para ello criticó todas sus supersticiones, sus falsas ideas, sus costumbres rutinarias, etc. Intentó difundir en España las novedades de la cultura europea, que era en ese siglo muy superior a la nuestra. Era progresista, amante de la razón y recomendaba calurosamente el estudio de las ciencias experimentales. Su tarea de divulgador de la ciencia y de la cultura contribuyó en gran medida a elevar el nivel cultural de la época. Su estilo es claro, sobrio y preciso ya que es lo más apropiado para hacerse entender. Le importa más la precisión que la belleza. Sus obras más representativas son:
• Teatro Crítico Universal. Es una obra escrita en forma de ensayo; consta de ocho tomos donde el autor ataca duramente las supersticiones y falsas creencias marcando el límite entre lo natural y lo sobrenatural.
Puedes leer a continuación un fragmento de uno de los ensayos que forman parte de su obra Teatro Crítico Universal. El tema del texto es la moda, asunto que interesó al autor y que interesa hoy a todo ser humano. En mayor o menor medida todos nos dejamos arrastrar por los dictámenes de la moda. Feijoo analiza el asunto y nos previene contra sus peligros. Observa la coherencia con la que el autor va exponiendo clara y ordenadamente sus ideas.
Sobre la Moda Siempre la moda fue la moda. Quiero decir que siempre el mundo fue inclinado a los nuevos usos. Esto lo lleva de suyo la misma naturaleza. Todo lo viejo fastidia. El tiempo todo lo destruye. A lo que no quita la vida, quita la gracia... Piensan algunos que la variación de las modas depende de que sucesivamente se va refinando más el gusto, o la inventiva de los hombres cada día es más delicada. ¡Notable engaño! No agrada la moda nueva por mejor, sino porque se juzga que lo es, y por lo común se juzga mal. Los modos de vestir de hoy que llamamos nuevos, por la mayor parte son antiquísimos. Aquel linaje de anticuarios que llaman medallistas (estudio que en las naciones también es de la moda) han hallado en las medallas que las antiguas emperatrices tenían los mismos modos de vestidos y tocados que, como novísimos, usan las damas en estos tiempos... Hoy renace el uso mismo que veinte siglos ha expiró. Nuestros mayores le vieron decrépito y nosotros le logramos niño. Enterróle entonces el fastidio y hoy le resucita el antojo. ... La razón de la utilidad debe ser regla de la moda. No apruebo aquellos genios tan parciales de los pasados siglos que siempre se ponen de parte de las antiguallas. En todas las cosas el medio es el punto central de la razón. Tan contra ellas, y a caso más, es aborrecer todas las modas que abrazarlas todas. Recíbase la que fuere útil y honesta. Condénese la que no trajera otra recomendación que la novedad.
• Cartas eruditas. Están escritas también en forma de ensayo; en ellas va exponiendo, a lo largo de cinco tomos, diversos problemas filosóficos, literarios, morales, etc.
• El imperio de la razón Durante la segunda mitad del siglo XVIII, los escritores adoptan plenamente los modelos neoclásicos y la literatura se somete al imperio de la razón. Esta etapa ocupa desde mediados de siglo hasta las últimas décadas.
• José Cadalso Nació en Cádiz en 1741 donde realizó sus primeros estudios. Más tarde estudió en el Seminario de Nobles de Madrid. Desde muy joven tuvo oportunidad de viajar por diferentes países y ponerse en contacto con sus lenguas y sus culturas. A los 21 años regresó a España y comenzó su carrera militar llegando a alcanzar el grado de coronel del ejército español. Murió durante el bloqueo de Gibraltar en 1782. Cadalso fue un hombre inteligente y culto, dotado de un fino espíritu crítico. Mantuvo amistad con todos los escritores importantes de su época y se interesó por todos los géneros literarios; aunque destacó más con sus obras en prosa: Los eruditos a la violeta, Noches lúgubres, Cartas Marruecas. Hoy se le recuerda fundamentalmente por sus Cartas Marruecas, obra de carácter ensayístico publicada varios años después de su muerte.
Cartas Marruecas En este libro, el autor hace un análisis de las costumbres y carácter de los españoles. Para ello utiliza a un personaje marroquí llamado Gazel. Éste está de viaje por España y escribe una serie de cartas a su amigo y maestro Ben-Beley y en ellas le explica todo lo que observa en sus viajes. La crítica que Cadalso hace de nuestras costumbres, tradiciones, instituciones, etc. nunca es dura ni extremada. Su postura es la de un pensador equilibrado, partidario de conservar lo mejor de nuestras tradiciones y de incorporar, al mismo tiempo, los progresos de otros países.
CARTA I De Gazel a Ben-Beley (Fragmento) He logrado quedarme en España después del regreso de nuestro embajador, como lo deseaba muchos días ha, y te lo escribí varias veces durante su mansión en Madrid. Mi ánimo era viajar con utilidad, y este objeto no puede siempre lograrse en la comitiva de los grandes señores, particularmente asiáticos y africanos. Éstos no ven, digámoslo así, sino la superficie de la tierra por donde pasan; su fausto, los ningunos antecedentes por dónde indagar las cosas dignas de conocerse, el número de sus criados, la ignorancia de las lenguas, lo sospechosos que deben ser en los países por donde transiten y otros motivos, les impiden muchos medios que se ofrecen al particular que viaja con menos nota. Me hallo vestido como estos cristianos, introducido en muchas de sus casas, poseyendo su idioma, y en amistad muy estrecha con un cristiano llamado Nuño Núñez, que es hombre que ha pasado por muchas vicisitudes de la suerte, carreras y métodos de vida. Se halla ahora separado del mundo, y, según su expresión, encarcelado dentro de sí mismo. En su compañía se me pasan con gusto las horas, porque procura instruirme en todo lo que me pregunto; y lo hace con tanta sinceridad, que algunas veces me dice: de esto no entiendo; y otras: de esto no quiero entender. Con estas proporciones hago ánimo de examinar no sólo la corte, sino todas las provincias de la península. Observaré las costumbres de este pueblo, notando las que son comunes con las de otros países de Europa, y las que le son particulares. Procuraré despojarme de muchas preocupaciones que tenemos los moros contra los cristianos, y particularmente contra los españoles. Notaré todo lo que me sorprenda, para tratar de ello con Nuño, y después participártelo con el juicio que sobre ello haya formado.
• Gaspar Melchor de Jovellanos Nació en Gijón en 1744, en el seno de una familia noble y culta. Desempeñó varios cargos públicos y desde ellos intentó resolver muchos de los problemas que tenía nuestro país en su época. Fue siempre un hombre prudente y equilibrado que deseaba encontrar el punto medio de todo e intentaba conseguir que España progresara en todos los aspectos. Su obra es variada y didáctica. En ella denuncia la situación social y económica además de proponer las reformas necesarias para elevar el nivel material y moral de nuestro país. Lo más importante de su obra lo constituyen sus ensayos, por los cuales muchos lo consideran como el mejor prosista del siglo. Algunas de sus obras son: Informe para el expediente de la Ley Agraria, Memoria para el arreglo de la policía de espectáculos y diversiones públicas, El castillo de Bellver, Pelayo, El delincuente honrado.
Inconvenientes de un viaje en coche. Puedes leer un fragmento de una carta escrita por Jovellanos. Es una carta sobre viajes, en la que el autor aprovecha la ocasión para dar a conocer a los demás los problemas que afectan al país, con el fin de concienciar al pueblo de la necesidad de reformas. Su estilo es claro, sencillo y preciso en consonancia con la intención que le movía a escribir. Caminar en coche es ciertamente una cosa muy regalada, pero no muy a propósito para conocer un país. Además de que la celeridad de las marchas ofrece los objetos a la vista en una sucesión demasiado rápida para poderlos examinar, el horizonte que se descubre es muy ceñido, muy indeterminado, variado de momento en momento, nunca bien expuesto a la observación analítica. Por otra parte, la conversación de cuatro personas embanastadas en un forlón, y jamás bien unidas en la idea de observar, ni en el modo y objetos de la observación; el ruido fastidioso de las campanillas y el continuo clamoreo de mayorales y zagales, con banderola, su capitana y su tordilla, son otras tantas distracciones que disipan el ánimo y no le permiten aplicar su atención a los objetos que se le presentan. Agregue a esto la naturaleza del país que acabamos de atravesar, compuesto de inmensas llanuras, de horizontes interminables, sin montes ni colinas, sin pueblos ni alquerías, sin árboles ni matas, sin un objeto siquiera que señale y divida sus espacios, y fije los aledaños de la observación, y verá que es incapaz de ser observador de carrera, y que se resiste sin arbitrio al estudio y meditación del caminante.

El teatro en el Neoclasicismo
Como toda obra neoclásica, el teatro se somete a las rígidas normas del clasicismo, por lo que adopta la regla de las tres unidades que Lope de Vega había roto en el Barroco. Desaparece de las obras de teatro todo tema imaginativo y fantástico, así como la mezcla de lo trágico y lo cómico. Surge un teatro exclusivamente didáctico.
Regla de las tres unidades Acción Tiempo Lugar Sólo habrá una acción en la obra. En el teatro anterior había acciones paralelas: la de los señores y la de los criados. La acción debe suceder, como máximo, a lo largo de un día. Toda la obra debe desarrollarse en el mismo sitio.
• Leandro Fernández de Moratín Nació en 1760 y era un hombre tímido, apacible, inteligente y culto. Sentía verdadera admiración por Francia y su cultura, lo que hizo que se pusiera de parte del rey José Bonaparte (hermano de Napoleón), llegando a desempeñar puestos de carácter cultural durante su reinado. Cuando fueron expulsados los franceses tuvo que irse exiliado. Vivió algún tiempo en Barcelona y Burdeos, y murió en París en 1828. Toda su obra teatral esta realizada siguiendo las normas neoclásicas y ha convertido al autor en uno de los mejores y escasos dramaturgos de este siglo.
• El sí de las niñas. En esta obra hace una dura crítica a las familias que obligan a sus hijas a casarse sin tener en cuenta sus sentimientos.
• La comedia nueva o el café. Critica duramente a los poetas incultos e ignorantes que se atreven a escribir obras dramáticas.

El sí de las niñas Es una obra con finalidad moral y didáctica cuyo argumento es el siguiente: D. Diego, un caballero de 59 años, va a casarse con Francisca, de 16 años, que acaba de salir de un convento de monjas donde estaba estudiando. El matrimonio ha sido preparado por la madre de la chica, Dña. Irene, sin contar con ella que ya está enamorada del joven Carlos, sobrino del caballero. Éste descubre el asunto y renuncia, con mucho sacrificio, a su matrimonio; puesto que ve más natural que la muchacha se case con un joven de su edad que con un viejo como él.
En el fragmento que va a continuación (Escena XI), D. Diego intenta convencer a Dña. Irene de que su hija está enamorada de otro. La madre no se lo cree e interpreta que lo que pasa es que al caballero ya no le interesa casarse con su hija.
DON DIEGO.- Muy bien. Siéntese usted... Y no hay que asustarse ni alborotarse (Siéntanse los dos) por nada de lo que yo diga; y cuenta, no nos abandone el juicio cuando más lo necesitamos... Su hija de usted está enamorada...
DOÑA IRENE.- Pues ¿no lo he dicho ya mil veces? Sí, señor, que lo está; y bastaba que yo lo dijese para que...
DON DIEGO.- ¡Este vicio maldito de interrumpir a cada paso! Déjeme usted hablar. DOÑA IRENE.- Bien, vamos, hable usted.
DON DIEGO.- Está enamorada; pero no está enamorada de mí.
DOÑA IRENE.- ¿Qué dice usted?
DON DIEGO.- Lo que usted oye.
DOÑA IRENE.- Pero ¿quién le ha contado a usted esos disparates?
DON DIEGO.- Nadie. Yo lo sé, yo lo he visto, nadie me lo ha contado, y cuando se lo digo a usted, bien seguro estoy de que es verdad... Vaya, ¿qué llanto es ése?
DOÑA IRENE.- (Llora) ¡Pobre de mí!
DON DIEGO.- ¿A qué viene eso?
DOÑA IRENE.- ¡Porque me ven sola y sin medios, y porque soy una pobre viuda, parece que todos me desprecian y se conjuran contra mí!
DON DIEGO.- Señora doña Irene...
DOÑA IRENE.- Al cabo de mis años y de mis achaques, verme tratada de esta manera, como un estropajo, como una puerca cenicienta, vale al decir... ¿Quién lo creyera de usted?... ¡Válgame Dios!... ¡Si vivieran mis tres difuntos!... Con el último difunto que me viviera, que tenía un genio como una serpiente...
DON DIEGO.- Mire usted, señora, que se me acaba ya la paciencia.
DOÑA IRENE.- Que lo mismo era replicarle, que se ponía hecho una furia del infierno, y un día de Corpus, yo no sé por qué friolera, hartó de mojicones a un comisario ordenador, y si no hubiera sido por dos padres del Carmen, que se pusieron de por medio, lo estrella contra un poste en los portales de Santa Cruz.
DON DIEGO.- Pero ¿es posible que no ha de entender usted a lo que voy a decirle?
DOÑA IRENE.- ¡Ay, no, señor; que bien lo sé, que no tengo pelo de tonta, no, señor!... Usted ya no quiere a la niña, y busca pretextos para zafarse de la obligación en que está... ¡Hija de mi alma y de mi corazón!
Lectura y comprensión del texto1ª.- Lee con mucha atención el texto que va a continuación hasta que lo entiendas perfectamente. Utiliza el diccionario.
Descripción del castillo de Bellver
A cosa de media legua, y al oeste sudoeste de la cuidad de Palma, se ve descollar el castillo de Bellver, al cual nuestras desgracias pudieron dar alguna triste celebridad. Situado a medio tiro de cañón del mar, al norte de su orilla y a muchos pies de altura sobre su nivel, señorea y adorna todo el país circunyacente. Su forma es circular, y su cortina o muro exterior la marca exactamente; sólo es interrumpida por tres albaracas o torreones, mochos y redondos, que desde el sólido del muro se avanzan, mirando al este, al sur y al oeste, y le sirven como de traveses. Entre ellos hay cuatro garitones, circulares también y arrojados del parapeto superior, los tres abiertos, y al foso de su altura otro cubierto y elevado sobre ella. Iguales en diámetro y altura hasta el nivel de la plataforma, empieza allí a disminuir y formar un cono truncado y apoyado sobre cuatro columnas colosales, que, resaltadas del muro, los reciben en su collarín, y bajan después a sumirse en el ancho vientre del talús. Escódese éste en el foso, y sube a toda su altura, formando con el muro del castillo un ángulo de cuarenta y cinco grados, y girando en torno de él y de sus torres. El foso, que lo abraza todo, es ancho y profundísimo, y sigue también la línea circular, salvo donde los cubos o albaracas le obligan a desviarse y tomar la de su proyectura. En lo alto, y por fuera del foso, corre la explanada, con débiles parapetos, ancha y espaciosa, pero sin declives, y siguiendo siempre la forma y líneas que el foso le prescribe.
2ª.- Escribe el significado de las siguientes palabras.Descollar, Señorea, Circunyacente, Mochos, Traveses, Garitones, Collarín, Talús, Proyectura, Declives, Prescribe.
Autor
.- Escribe datos sobre la vida de Jovellanos y alguna de sus obras.
Tema
.- Escribe el tema del texto de Jovellanos en una oración. No olvides la justificación con palabras del texto. Tema: Justificación:
.- El texto tiene dos partes muy claras. Escribe el tema de cada una de ellas y las palabras del principio y el final. Tema Principio Final http://roble.pntic.mec.es/~msanto1/lengua/2neoclas.htm